¿Se puede prescindir del presupuesto?

¿Se puede prescindir del presupuesto?

Parece una pregunta caprichosa, pero no lo es. Últimamente el tema está en manos de los estudiosos de finanzas y contables que se preguntan que si hemos agotado todas las posibilidades que nos ofrecía el presupuesto. ¿Es una lacra, una imposición del departamento más conservador de las empresas? ¿Puede contribuir el diseño presupuestario a la innovación y el desarrollo de una compañía?

Responder a estas preguntas no es fácil. El control del presupuesto garantiza la estabilidad y permanencia de las empresa en el mundo de los negocio, en especial para cumplir sus obligaciones, pero ahora parece que ésto no es suficiente. En un entorno cada vez más globalizado y digitalizado, las empresas customer-centric son las que tienen cada vez más claro que no todo está en los libros, pero parece que nos les acaba de convencer eso de prescindir de una herramienta como es el presupuesto.

Recientemente, la Asociación Francesa DFCG lanzó una encuesta entre su comunidad de más de 3.000 directores financieros y controllers en empresas de todos los tamaños y sectores con el fin de redactar un libro blanco. Las reflexiones giraron alrededor de la eliminación o cambio del presupuesto en iniciativas como Beyond Budgeting Round Table (BBRT) instaurada en 1998. Los nuevos modelos y herramientas que ofrece la  economía digital (balanced scorecard, ABM, EVATM, Rolling Forecasts, metas relativas y pronósticos dinámicos) no han hecho más que acelerar la urgencia de encontrar respuestas a esas preguntas. ¿Existen alternativas para el presupuesto y la evaluación monetaria de los procesos que se llevan a cabo dentro de una empresa? ¿Están las aplicaciones informáticas preparadas para elaborar presupuestos adecuados a las necesidades del mercado actual?

Aquí llega la sorpresa, ya que el 98% de los financieros siguen bien apegados a sus tareas presupuestarias y han elaborado un presupuesto anual. Tan sólo el 16% de los empresarios estaría dispuesto a probar un abandono del presupuesto, pero en su inmensa mayoría (96%) no sabría qué hacer en su lugar. Sin duda, el presupuesto se sigue percibiendo como una actividad muy importante y estratégica para las empresas.

Otra cosa distinta es hablar del tiempo que dedican a esta tarea y lo que les gustaría hacer con el tiempo que ahorrasen. Los presupuestos son difíciles de elaborar, al menos se le dedica doce semanas de promedio, pero en una de cada tres empresas, esta tarea se alarga más de tres meses y medio; es más, en dos de cada cinco empresas ni siquiera lo tienen acabado cuando empieza el siguiente año fiscal. Son cifras de una nación en el G8 como es Francia, pero prácticamente extrapolables al resto de la UE.

La razón puede estar en que el 53% de los profesionales consultados siguen llevando las cuentas con un Excel. Un programa ideado en general para la economía doméstica, pero no para gestionar una empresa que aspire a liderar su mercado en la nueva economía digital.

De hecho, las tres características más añoradas (o deseadas, según se mire) son las de poder trabajar en un entorno más protegido, disponer de una herramienta más colaborativa y tener una capacidad para crear escenarios simulados. Cosas que solo las soluciones especializadas y dedicadas tienen conceptualizados desde el minuto cero de su diseño y programación: acceso a datos específicos desde una base unificada y segura, evitar la entrada redundante de datos, ahorros de tiempo y rutinas más eficientes, representación visual y gráfica de las magnitudes, flexibilidad para adaptarse a las necesidades particulares de cada operación…

La planificación y la proyección son elementos fundamentales con que las empresas se pertrechan para conseguir sus objetivos. Es en las dependencias financieras donde se construye y se rearma el documento más importante que a menudo sirve de mapa para avanzar y no perder el rumbo. Pero las prácticas de gestión heredadas de la era industrial son barreras para el éxito en la era de la información. Hay que adoptar prácticas descentralizadas que allanen el camino hacia metas “elásticas” e introducir una planificación continua, respaldada por pronósticos dinámicos, y sistemas de medición y reporte que permitan una gestión “en tiempo real” y adaptada a las cambiantes circunstancias de entorno.

 

Más info: Solución Gestión Presupuestaria

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