Blog RH | 19 julio 2019

El Lean Management, una tendencia en la gestión de recursos humanos

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Dentro del mundo empresarial existen diversas corrientes de pensamiento, que llevan aparejadas distintas líneas, protocolos o propuestas de acción. La filosofía Lean es una de ellas. Es posible que ya te suenen, asociadas a conceptos heterogéneos como Lean Startup o Lean Manufacturing, vinculadas al emprendimiento, la productividad, la eficiencia en la gestión, etc.

Aunque puedan parecer cosas distintas, todas ellas parten de la misma raíz: la filosofía Lean aplicada a diferentes ámbitos. Y, en esta misma lógica, es una manera de pensar, actuar y entender la actividad corporativa que también se pueden utilizar en la gestión de recursos humanos y la gestión del talento.

Qué es la filosofía Lean y dónde se aplica

Lean, más que una filosofía es una metodología y un modo de aproximarse a una gestión integral más eficiente, reduciendo los «residuos». ¿Qué residuos? Normalmente toda tarea o proceso que no aporta valor al producto final o que resta ese valor al cliente final. Al mismo tiempo, la metodología Lean pretende reforzar y potenciar todo aquello que sí añade auténtico valor y que contribuye y conforma un proceso de mejora continua para la organización. Se aplica, por tanto, en cualquier área de la «vida» corporativa.

Puedes pensar después de entender este concepto básico, cimiento del Lean, que se trata de una obviedad. Pero ¿cuántas reuniones inútiles mantienes cada semestre, que no valen absolutamente para nada y retrasan los procesos, las tomas de decisiones y los proyectos? ¿Cuántas tareas repetitivas y totalmente infructuosas tienes que afrontar cada día? ¿Cuántas veces has pensado en lo mal planteado que está un organigrama de tu empresa? El Lean persigue «adelgazar» todo eso, para quedarse únicamente con aquello que genere valor, asignándole recursos y atención. Algo que, evidentemente, también puede aplicarse al capital humano.

La metodología Lean en la gestión de talento

Ya sea en el área de la gestión de recursos humanos o en cualquier otra, hay que tener claros dos pilares. El primero, que se persigue una mejora notable y constante en todos los elementos y procesos que aporten valor. Y el segundo, que aquello que no se mide no se puede mejorar. Es esencial contar con un software de gestión empresarial adecuado, que permita monitorizar todos aquellos flujos de trabajo, activos de capital humano, tareas o procesos que pretendemos optimizar. Es midiendo, recabando información útil en tiempo real, como podemos detectar áreas y elementos a eliminar o potenciar.

Y con nuestro capital humano también podemos hacerlo. Podemos identificar qué personas de nuestro staff son más eficientes en su desempeño, qué activo es especialmente brillante en su trabajo o qué talentos posee que pueden aportar valor a toda la cadena. Para que la metodología Lean sea efectiva hay que potenciar a esos elementos en particular. Y para ello es esencial el feedback bidireccional constante.

Es importante que todos los integrantes de nuestra plantilla, a todos los niveles, sepan cómo está resultando su desempeño, qué se espera de alguien en su posición, cuáles son los objetivos estratégicos de la organización y cuán lejos o cerca están de alinearse con ellos y lograr las metas propuestas.

En aquellos casos en los que se necesite mejorar, antes de proceder a la supresión del eslabón discordante hay que intentar integrar a ese elemento particular en un flujo de trabajo eficiente y positivo para la obtención de valor. De manera asertiva y a través del diálogo, no de la imposición de castigos o sanciones.

Del mismo modo, aquellas personas que sean especialmente valiosas por su talento, desempeño y aporte de valor deben saber que su trabajo es percibido de esa manera. Un integrante del equipo de trabajo será más eficiente y se encontrará más y mejor alineado con nuestras estrategias si se siente valorado, recompensado e importante dentro de la organización.