Blog RH | 18 febrero 2019

La gestión del talento y la cultura corporativa.

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Tanto en los círculos especializados en la gestión del talento y los recursos humanos, como en el ámbito empresarial global es habitual escuchar o hacer referencia al concepto de la cultura corporativa. Aunque es una idea plenamente aceptada y extendida, la implantación de determinada cultura empresarial puede resultar compleja, a pesar de la importancia que tiene para la gestión del talento.

Para empezar, porque hace referencia a un conjunto de ideas, conceptos y enfoques muy heterogéneos, que varían ostensiblemente, de una empresa a otra. Por otra parte porque, precisamente por lo anterior, resulta muy difícil definir de manera general lo que es la cultura empresarial.

No obstante, tener clara y presente una determinada cultura empresarial y unas adecuadas herramientas y estrategias para desarrollarla — en el departamento de recursos humanos y en otras áreas corporativas — pueden marcar la diferencia y ser utilizadas como vehículo y motor del cambio de cualquier organización que aspire al éxito.

Qué es exactamente la cultura empresarial 

A pesar de la dificultad de la que hablamos, puede decirse que la cultura corporativa es la identidad o la ideología de la empresa. En ella se engloban creencias, relaciones, actitudes, hábitos y comportamientos del grupo que configura la organización en su totalidad. Es, por ello, un ingrediente clave en la gestión del capital humano, si se desea alinear ésta con una estrategia de crecimiento preestablecida.

Tiene también una íntima relación con la misión, la visión y los valores corporativos, así como con las prioridades de la empresa y su manera, tanto de resolver los conflictos como de proyectarse hacia el exterior. Una determinada cultura corporativa puede fomentarse desde los cuadros directivos y los departamentos de recursos humanos, favoreciendo los comportamientos, relaciones y actitudes que encajen con las características de esa cultura y valgan para afianzarla. También puede generarse de manera natural, a causa de las características individuales de los integrantes de la organización.

Por qué es importante, dentro de la gestión del talento 

Los cinco componentes de una cultural empresarial exitosa son, como hemos avanzado, la visión, los valores, las prácticas, la historia de la organización y las personas que la integran. Y la gestión del talento se encarga de este último pilar esencial.

Si quieres que tu empresa tenga éxito debes prestar una especial atención al talento del que dispones y analizarlo, dirigirlo, potenciar sus fortalezas y ofrecerle todas las oportunidades posibles para que crezca contigo. Es por ello que el software de gestión del talento resulta estratégicamente tan valioso. Es por ello también que el uso de este tipo de herramientas, de por sí, puede favorecer la utilización del talento como gestión del cambio en tu empresa.

No obstante, puede resultar aún más determinante si se tiene en cuenta en combinación con la cultura corporativa. Con una cultura empresarial clara, omnipresente y alimentada desde las esferas directivas, toda la organización tiene un mapa mental fácilmente interpretable, un propósito que le da sentido y objetivo a su actividad.

Además, este binomio permite que nuestro capital humano esté íntimamente alineado, haciendo coincidir su actividad profesional con una meta que puede hacer suya fuera de la oficina, porque forma parte de su manera de ver y entender la vida.

No vamos a negar la complejidad que implica la construcción de una determinada cultura empresarial. Y mucho menos lo delicado que puede resultar su implementación en la vida diaria de cualquier organización. No obstante, no podemos hacer otra cosa que señalar su importancia como catalizador y potenciador de los cambios hacia el éxito, razón por la cual tu gestión del talento debe tenerla muy en cuenta como ingrediente de enorme potencial estratégico.