COVID-19 RRHH | 1 junio 2020

5 maneras de medir la productividad de tus equipos en remoto

5 maneras de medir la productividad de tus equipos en remoto

Antes de que las empresas sufrieran el impacto de la COVID-19, la manera de medir la concepción de productividad y trabajo estaba muy ligada al presentismo. La nueva realidad, no obstante, obliga a los departamentos de recursos humanos, por un lado a utilizar herramientas adaptadas a la nueva realidad digital y a las necesidades del teletrabajo. Por otro, a realizar más a corto plazo evaluaciones del desempeño continuas, para medir la productividad de los equipos en remoto, con nuevos criterios.

1. Evaluación del desempeño vinculada a objetivos definidos y realistas

En ese sentido, una evaluación del desempeño continua y adaptada al nuevo escenario difiere de las prácticas anteriores, cuando los análisis se realizaban tan solo una vez al año. Al plantearse una medición de la productividad en remoto de manera más recurrente, sí que hay que incidir especialmente en que los objetivos deben estar claros y ser alcanzables.

Esto permitirá, por una parte realizar análisis que reflejen la situación real. Por otro, reducir el grado de presión sobre el equipo, ya que todo el mundo sabe en todo momento qué hay que hacer. Además, estaríamos hablando siempre de objetivos realistas y al alcance. La motivación permanecerá alta y la realidad cambiante se trasladará a esta evaluación del desempeño de una manera más actualizada, en periodos de tiempo más cortos.

2. Equipos en remoto monitorizados y con feedback permanente

La utilización de herramientas de software, como Talentia People Development, tanto para gestionar el talento como para implementar una correcta evaluación del desempeño, facilita establecer una cultura de retroalimentación constante dentro del organigrama. Que todo el equipo cuente con la misma información en tiempo real permite que el feedback que se facilita y recibe constantemente sea mucho más ajustado a la situación.

Esto permite, por un lado, tomar las medidas apropiadas y, si son necesarios, realizar ajustes. Por otro, hace posible que el equipo se habitúe a un flujo de trabajo en el que aportar y recibir feedback, para que mejorar en los procesos sea algo natural. Un elemento orgánico más en su desarrollo profesional.

3. Productividad en remoto gracias a la definición de tareas

Las soluciones tecnológicas implementadas en RRHH y en el teletrabajo permiten establecer con mucha claridad las tareas y responsabilidades para todos los integrantes del equipo. En ese sentido implica saber qué trabajo corresponde a quién. De la misma manera, definir el objetivo de esa tarea y, por tanto, medir en remoto el cumplimiento de esa función.

Esto permite medir la productividad a los responsables e implicados para conocer el margen de mejora. Tener las cosas claras en el día a día y en el horizonte a medio plazo garantiza mejores ratios de productividad.

4. Mejor comunicación de los equipos en remoto

Paradójicamente, la deslocalización física y la intervención de las tecnologías han mejorado en muchos casos los niveles de comunicación de los equipos. Las deficiencias comunicativas entre departamentos vividas en los centros de trabajo pueden verse muy matizadas, cuando no desaparecer por completo. Así no sólo obtenemos un clima más favorable a la evaluación del desempeño y la monitorización de la productividad. Se genera una hábito en el que mantener una línea de comunicación abierta con toda la organización forma parte de la próxima normalidad o ‘next normal’.

5. Talento adaptado al cambio

Esta situación post COVID-19 y la capacidad del equipo por adaptarse a ella de manera natural y efectiva bien puede convertirse en un indicador más. Es un aspecto a tener en cuenta en futuras evaluaciones del desempeño. Contar con la capacidad para afrontar una situación adversa es indispensable. Amoldarse y responder efectivamente en un contexto a priori contrario a nuestros hábitos de trabajo se traduce en una aptitud que debe considerarse, tanto en la monitorización del desempeño como en futuros procesos de selección de talento.