Finanzas | 13 marzo 2020

La tesorería inteligente en la dirección financiera

La tesorería inteligente en la dirección financiera

Uno de los aspectos clave en cualquier gestión financiera es una tesorería funcional, saneada y alineada con los objetivos estratégicos de la empresa. No en vano, la dirección financiera mantiene una relación de interdependencia y vigilancia muy estrecha con el departamento contable. ¿Cómo puede ayudar la tesorería inteligente a abordar esta relación?

Gracias a la implementación de inteligencia financiera para la gestión de la tesorería podemos asegurarnos un ejercicio sin demasiados sobresaltos y, en un escenario ideal, una contabilidad que aporte valor. En función de cada caso, podemos encontrarnos con cuatro modelos de gestión financiera del departamento de tesorería. Estas a su vez, responden a cuatro etapas evolutivas y de madurez de la gestión contable bien diferentes. ¿El punto de madurez final? La implementación de la tesorería inteligente.

Gestión financiera basada en una tesorería manual descentralizada

Este es el modelo que, en un alto porcentaje, está presente en la mayoría de sistemas de gestión financiera. Aún en los casos en los que existan diversos grupos empresariales o sucursales, los departamentos contables son totalmente independientes entre sí. Con una «vida propia» y estrategias de funcionamiento totalmente autónomas, con inexistencia de soluciones tecnológicas o de procesos automatizados.

Para el departamento de dirección financiera este modelo implica que la cantidad de recursos – materiales y humanos – sea mucho mayor. Además, en aquellos casos en los que se estén llevando a cabo políticas de expansión e inversión, la probabilidad de encontrar duplicidades, errores contables y ausencia de control del cash flow es mucho mayor. Inconvenientes que también dificultan la gestión financiera del día a día sin que se estén llevando a cabo esas políticas y a larga de distancia de la considerada inteligencia financiera.

La gestión contable con una tesorería centralizada y automatizada parcialmente

El siguiente estadio de madurez corresponde a una gestión financiera centralizada, con una presencia tecnológica limitada. Para la dirección financiera, disponer de un departamento contable centralizado implica un mayor control de lo que sucede. Además, permite establecer una vigilancia y control mayores del circulante, los pagos recurrentes y otros inputs clave de la cadena de valor.

No obstante, la presencia tecnológica no cobra protagonismo, para este modelo. Los procesos automatizados suelen limitarse a los sistemas de entrada de datos y el listado de la situación contable general. En ese sentido, la gestión financiera aumenta el control y reduce la presencia de fallos, pero aún está lejos de un modelo totalmente inteligente.

La automatización total del departamento de tesorería

Además de la centralización de la gestión financiera, uno de los cambios más trascendentales que puede acometer la dirección financiera es la completa automatización. Gracias a la gestión informatizada de todos los procesos de tesorería se reducen considerablemente, tanto el tiempo empleado para cada una de las tareas, como los recursos necesarios para acometerlas de forma eficiente.

Por otro lado, se reduce prácticamente al mínimo la presencia de fallos. Gracias a la unificación de entornos de trabajo y procedimientos, todos los departamentos – incluido el de la gestión financiera – dispone de las mismas políticas, protocolos y sistemas de entrada, gestión y análisis de datos.

La cúspide de la dirección financiera: inteligencia financiera y tesorería inteligente

Se trata del último estadio de desarrollo que, además, implica una auténtica ventaja competitiva y abrazar la inteligencia financiera al completo. Además de la centralización y automatización de la gestión financiera, se lleva a cabo la integración global de todos los departamentos, compartiendo sistemas de gestión, entornos de trabajo, estrategias, modos de comunicación, sistemas de entrada de datos y reporting, entre otras ventajas.

Gracias a esta visión integradora y global de la gestión de la organización, el director financiero puede disponer de un enorme campo de visión estratégica, diseñar mejor sus objetivos, compartirlos con el resto del equipo, planificar a largo plazo y contar con un mayor músculo a la hora de negociar. Además de ser un sistema más flexible y seguro, la gestión financiera inteligente también facilita la escalabilidad, en caso necesario. La solución, en este caso, más recomendable para gestionar las previsiones de tesorería, las transferencias automáticas entre cuentas o los intercambios bancarios, entre otras muchas operaciones clave es Talentia para la gestión contable y financiera.

 

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