RRHH | 9 marzo 2020

Soft skills, aptitudes TOP en la gestión del talento

Soft skills, aptitudes TOP en la gestión del talento

Hasta no hace mucho la gestión de RRHH y gestión del talento se centraban en encontrar los perfiles más apropiados para el desempeño de una tarea o serie de tareas, en un trabajo. En los últimos años, no obstante, la manera en que se ha transformado la sociedad y la forma que tenemos de entender la interacción entre las organizaciones y las personas nos ha obligado a variar el foco y dar valor a nuevas habilidades, denominadas soft skills.

Con la implementación de las soluciones adecuadas para transformar habilidades y para llevar a cabo la atracción y gestión de talento, una serie de virtudes más allá de las técnicas – o hard skills – han despuntado por su alto valor para las empresas. Se trata de las habilidades blandas. Tan difíciles de medir y definir como imprescindibles para lograr el éxito.

La gestión de RRHH a la caza de perfiles de liderazgo

Contrariamente a lo que pueda parecer, el liderazgo no siempre tiene que ver con los puestos de responsabilidad o con la toma de decisiones críticas. Hay muchas aptitudes que pueden construir un líder en un grupo de trabajo determinado. Gran parte de esas aptitudes conforman las soft skills. Entre ellas se cuenta la capacidad para trabajar con otros, la creatividad, la habilidad para motivar a otros y auto motivarse, la organización, la puntualidad, la flexibilidad, la adaptabilidad o el pensamiento crítico, por poner solo algunos ejemplos.

Bien es cierto que resulta dificultoso evaluar empíricamente estas habilidades, pero en los procesos de selección de RRHH y de gestión de talento es crucial buscar pistas que nos hablen de las altas capacidades del integrante del equipo en estas parcelas. Y, en aquellos casos en los que haya indicios de habilidades «durmientes», desarrollar políticas, protocolos y actividades que favorezcan el desarrollo de ese potencial al máximo.

El protagonismo en la gestión del talento de las habilidades sociales y comunicativas

Sería un error vincular una mayor capacidad comunicativa de ciertos componentes del grupo al desarrollo de tareas comerciales o de trato con clientes, en exclusiva. La comunicación interpersonal fluida es imprescindible para el trabajo interno en el seno de todas las empresas, en todos los departamentos. Del mismo modo la escucha activa, la comunicación asertiva, la inteligencia emocional, la empatía y unos rasgos de personalidad amables y positivos pueden marcar la diferencia en momentos de tensión y crisis.

Por desgracia, los sistemas educativos tradicionales han prestado poca atención a esta parcela de la gestión del talento en particular, mientras nos formamos en la escuela, el instituto o la universidad. Y es responsabilidad de los encargados de la gestión de RRHH identificarlos y hacerlos florecer todo lo posible. En aquellos casos en los que se diseñen dinámicas específicas para su desarrollo, es también importante premiar e incentivar cada avance, por pequeño que sea.

Es crucial mantener el equilibrio

Afortunadamente, ningún departamento de gestión del talento tendrá que enfrentarse a perfiles netos de soft skills o hard skills. Nadie es solamente de una forma y no de otra. Todos nosotros contamos con habilidades blandas y recursos más técnicos, sin que estos extremos se excluyan entre sí. Gracias al uso de Talentia People Development, por ejemplo, los responsables de la gestión de talento podrán conformar equipos de trabajo equilibrados en ambas parcelas. Y, lo que es más importante, contarán con la información necesaria para evaluar los progresos y para mantener a todos motivados y comprometidos con su desarrollo personal.

En definitiva, es tan importante lo que hacemos como la manera en la que lo hacemos. Y también cómo estamos presentes en nuestro entorno, cómo nos «proyectamos» hacia el exterior y cómo nos perciben quienes comparten su aventura laboral con nosotros. La gestión de RRHH debe atender, entender y gestionar todas nuestras habilidades, y no solamente aquellas más mecánicas o técnicas. Lo que «no se ve» también marca la diferencia.

 

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